BAGDAD.- En uno de los días de mayor violencia en Irak de los últimos meses, la explosión de varias bombas contra fieles del credo musulmán chiíta dejó un saldo mínimo de 73 muertos y casi 200 heridos.
La ola de atentados reavivó las tensiones entre comunidades religiosas del arco musulmán (principalmente entre chiítas y sunitas), en momentos en que el país atraviesa una profunda crisis política.
Los ataques más sangrientos se produjeron en el sur iraquí, en medio de un grupo de peregrinos que marchaban hacia la ciudad santa de Kerbala para el Arbain, un duelo religioso que conmemora la muerte del imán Husein. También en Bagdad hubo explosiones, en dos barrios chiítas emblemáticos: Kazimiya, donde se encuentra el mausoleo del séptimo imán, Musa al Kadum, y Sadr City (feudo del Ejército del Mehdi, dirigido por el clérigo Muqtada al Sadr). Poco después, dos bombas estallaron cerca del principal hospital del barrio cuando los heridos eran trasladados a ese centro médico.
El actual conflicto se agudizó cuando el partido Iraqiya, apoyado por los sunitas, denunció en diciembre los métodos autoritarios del primer ministro chiíta, Nuri al Maliki. La situación empeoró cuando el Gobierno ordenó la detención del vicepresidente sunita, Tarek al Hachemi, al que acusa de haber organizado escuadrones de la muerte y que ahora está refugiado en el Kurdistán iraquí (en la región norte). Al Maliki le pidió al Parlamento que remueva al viceprimer ministro, el sunita Saleh al Mutlaq. Al Sdar combatió a las tropas estadounidenses y hoy es un firme aliado del premier criticado.
Presunciones
El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Husein Amir Abdolahian, vinculó los atentados con el objetivo "de provocar enfrentamientos interreligiosos en este país". Las violentas disputas confesionales dejaron decenas de miles de muertos entre 2006 y 2007.
Sin embargo, el vocero del centro de operaciones de Bagdad, Qassim al Musaui, indicó: "es demasiado pronto para acusar a nadie en particular porque aún debemos aclarar algunos puntos en las investigaciones". "Estamos en guerra con los terroristas y con los enemigos del proceso político, por lo que no nos sorprenden ni nos parecen extrañas estas explosiones; estamos acostumbrados", añadió. Hasta ahora, nadie se ha responsabilizado de los ataques.
A los iraquíes les preocupa que los grupos armados incrementen sus choques, sobre todo tras la partida de las tropas estadounidenses, nueve años después de la invasión y de su fuerte presencia militar. El enviado especial de Estados Unidos para Irak, Martin Kobler, se reunió el miércoles con dirigente políticos de los partidos kurdos para conversar sobre posibles salidas a la tensión político religiosa, en la cual no están implicados directamente pero que paraliza al Gobierno. (Télam-DPA-Reuters-AFP)